Ya sabes que en Bebé tenemos una manera muy nuestra de hacer las confituras, siempre con mimo. Por eso, ya desde el inicio, desde el proceso de selección de la materia prima que servirá de base a nuestras confituras, optamos por una distinción. La distinción que le da a nuestra fruta el hecho de tener nombre propio. Por eso, nuestro albaricoque se llama Bulida, nuestro arándano Rocío, la ciruela Claudia, la frambuesa Adelita, las fresas son de Abril, el higo es Cuello de Dama, los melocotones Catherine o la naranja es la mejor de tipo Amarga.
Pero eso, como te decimos, es solo el principio de todo. Porque el proceso de elaboración de nuestras confituras, esas que son parte de tu cocina, de tu hogar, desde hace generaciones, no se entendería sin el concepto que hace que en Bebé todo sea especial. El mimo. Es así como le llamamos al cuidado, al esmero, al cariño con el que todo empieza a cobrar forma cuando cocinamos unas confituras que queremos hacer como siempre para que tú las disfrutes como nunca.
Estamos convencidos de que ahí está la clave. En la combinación entre una materia prima escogida al detalle y una elaboración artesana, tradicional pero también creativa. Una unión que da lugar, por un lado, a sabores de lo más clásicos, como las confituras de fresa, de melocotón o de ciruela, que no pueden faltar en la mesa desde el primer momento del día. Y por otro lado, es la que posibilita llevar a cabo ideas como las de nuestra línea de cocina de autor, con el cabello de ángel, la cebolla confitada, la compota de manzana o el pimiento de piquillo confitado Bebé.
Este otoño, Bebé también está en tus platos principales
Lo que queremos contarte esta vez es algo que quizá te sorprenderá. Se trata de cómo las confituras de fruta Bebé pueden mejorar tus platos más típicamente otoñales. Sí, hablamos de esa siempre sugerente mezcla de sabores entre lo salado y el dulce. Algo que te va a dar mucho juego en la cocina, para empezar por tus guarniciones de platos principales de carne o pescado. La cosa es sencilla. Las verduras asadas, por ejemplo, pueden aumentar su atractivo si les añades una cucharadita de confitura de naranja o albaricoque Bebé. Si no se te había ocurrido antes, aquí tienes una primera idea.
Las confituras Bebé son también un aliado estupendo en salsas de lo más creativas para carne y pescado. Si nuestras ciruelas Claudia son de tus sabores preferidos, has de saber que esa confitura, con un poco de vino tinto y pimientas, conforma una salsa espectacular para el pollo al horno. La de albaricoque, con un toque de mostaza y la ayuda de caldo de verduras, resaltará el sabor del cerdo. Y la confitura de higo Cuello de Dama de Bebé forma un tándem de miedo con vinagre y especias como el romero o el tomillo para un solomillo de ternera.
Si eres más de pescado, también tenemos buenas noticias. Prueba una buena lubina o dorada con una salsa elaborada a partir de confitura de naranja, vinagre de vino blanco y jugo de limón. Y un elegante plato de salmón puede multiplicar su atractivo si lo acompañas de una salsa hecha a base de confitura de frambuesa y un toque de mantequilla. Ah, y no olvides nuestra línea de cocina de autor. La cebolla confitada para estofados o guisos de legumbres como garbanzos con verduras y el pimiento confitado para revueltos, arroces o incluso tortillas te harán vivir un suculento otoño.


