La tradición y los valores son dos marcas de la casa en Bebé desde hace mucho tiempo. Tanto, que tenemos que remontarnos hasta un siglo y medio atrás. Es entonces cuando encontramos el origen, el nacimiento de Bebé. Concretamente en el año 1875 se fundó la primera factoría de Bebé en San Adrián, en el corazón conservero de Navarra. Y una buena prueba de que aquí nos importa la tradición y los valores es que seguimos conservando la fábrica en esa misma ubicación.
Fue en aquel ya lejano 1875 cuando Máximo Muerza Alzugaray inauguró allí un pequeño taller artesanal en el que empezó a procesar algunos productos de la generosa huerta local, como alcachofas y pimientos. Para el año 1920, además de los vegetales, comienzan a hacer conservas de mermelada y frutas confitadas, especialidad que desde 1934 llevaría el nombre de Bebé que conoces. Su calidad fue ya desde el inicio reconocida con varios premios, pero eso era prácticamente solo el comienzo.
Un gran impulso de modernización llegó en 1964, cuando Bebé impulsó el desarrollo industrial de la empresa. ¿Cómo? Mediante la adquisición de maquinaria, fuera de nuestras fronteras, con el objetivo de mejorar la calidad, aumentar la producción y poder competir mejor en el mercado. Ya en el año 2003, Bebé se integró en el líder en el mercado nacional de mermeladas y uno de los más importantes de la Unión Europea, el Grupo Helios. Estos han sido algunos de los pasos más decisivos para poder seguir haciendo lo que más nos gusta, mimarte ofreciéndote lo mejor uniendo tradición y valores.
Tradición y valores como el mimo son el secreto de las cosas bien hechas
Además de la tradición, el oficio que desempeñamos en Bebé se nutre de valores. Uno de ellos es, por ejemplo, el compromiso a la hora de ofrecerte los mejores productos. Lo conseguimos gracias a una cultura de empresa enfocada hacia un perfeccionamiento que garantiza la seguridad y calidad de Bebé cada día. Aquí, todos contribuimos a ello. Formamos a nuestros trabajadores, que con su alto conocimiento elaboran los productos siguiendo esta tradición de 150 años. En Bebé somos conscientes de la importancia de lo que hacemos y estamos implicados en conseguir esa seguridad y calidad marca de la casa.
También, buscamos la mejora continua de una forma proactiva. Con ello, implementamos nuestros productos y procesos y conseguimos adelantarnos y prevenir cualquier inconveniente futuro. Y a todos estos valores hay que sumarle otro muy especial para nosotros. El mimo, que es algo difícil de definir, como ocurre con las cosas importantes de la vida. El mimo, en su esencia, tiene que ver con el respeto a esa tradición de un siglo y medio y con la admiración hacia la sabiduría ancestral en forma de las recetas artesanas que conforman nuestros productos.
El mimo es ese gran secreto de lo sencillo y lo preparado con cariño. Con mimo se hicieron, desde tiempo inmemorial, los platos basados en las llamadas recetas de la abuela, grandes conocedoras de ingredientes y proporciones, pero sobre todo, capaces de llevar el buen sabor hasta una experiencia única, mágica. Ese cariño compuesto por el esmero y el tiempo empleado en cada uno de nuestros productos es para nosotros algo irrenunciable. Algo que llevamos con orgullo cada día hasta tu mesa.


