Este San Valentín puede ser inolvidable. Porque con Bebé lo que es ya de por sí una jornada romántica se convertirá en una muy especial. Quien piense que el amor y la buena mesa no tienen demasiado en común se equivoca. Y es que, a poco que nos paremos a pensarlo, un gran sitio y momento para las mejores complicidades es en torno a un delicioso plato cocinado con esmero y cariño. Con mimo, como nos gusta decir en Bebé.
San Valentín es una tradición que se ha hecho con un hueco en nuestras vidas desde hace tiempo. ¿A quién no le gusta celebrar algo tan bonito como el amor? Lo curioso es que su origen se remonta a mucho tiempo atrás, a la antigua Roma, cuando el santo que lleva ese nombre casaba clandestinamente a soldados con sus enamoradas. Con el paso de los siglos, el simbolismo de San Valentín se haría cada vez más popular, llegando hasta nuestros días en que es celebrado en todo el mundo.
En la actualidad, San Valentín es sinónimo de celebración de esa magia que es el amor en cualquiera de sus fases. Desde el primer momento de enamoramiento, eso que llamamos popularmente un flechazo, hasta esa maravilla que es el entendimiento, la complicidad y la compañía cotidianos que llegamos a tener con la persona a la que queremos. Un sentimiento muy especial que es un privilegio durante todo el año y que merece ser homenajeado cada 14 de febrero.
Un día muy especial y para recordar
Una fecha así merece ser aprovechada al máximo, desde el principio hasta el final. Porque desde la mañana podemos conseguir que nuestro San Valentín sea una jornada romántica de verdad. ¿Cómo? Muy sencillo, con algo tan clásico, pero a la vez tan excepcional, como llevar a nuestra pareja el desayuno a la cama. Sácale partido a que este año San Valentín cae justo en sábado, así que levántate pronto y ve a la cocina a preparar un desayuno con Bebé. Ya sabes, su confitura favorita, pan tostado, café o té y un zumo de naranja recién exprimido.
El día puede seguir con un almuerzo diferente. Bien, por ejemplo, dando un paseo al aire libre y organizando un picnic, si hace buen día, en un parque. Algo para lo que no puede faltar Bebé: podéis llevaros un poco de varias de nuestras confituras en envases pequeños y después combinarlas con croissants o brioches. Si optáis por comer en casa, nuestras confituras son protagonistas también. Una ensalada con canónigos, queso de cabra, nueces y un toque de fresa Bebé es fantástica para abrir boca, y un salmón a la plancha con salsa a partir de confitura de melocotón es un plato principal espectacular.
En un San Valentín romántico y sabroso no puede faltar el dulce. Y para ayudarte con ello está nuestra línea de cocina de autor. Productos hechos con mimo como nuestro cabello de ángel, con el que podrás decorar con brillo algo que seguro que os encanta compartir como una cheesecake. En tartaletas o crêpes, nuestra compota de manzana es perfecta. Y, si lo tuyo son las tartas o los bizcochos, solo tendrás que elegir sabor para el relleno entre la amplia variedad de nuestras confituras más clásicas.
¡Celebra este San Valentín con el toque Bebé!


